segunda-feira, 5 de outubro de 2015

Rayuela - Julio Cortázar: Capítulo 3

Capítulo 3


   
El tercer cigarrillo del insomnio se quemaba en la boca de Horacio Oliveira sentado en la cama; una o dos veces había pasado levemente la mano por el pelo de la Maga dormida contra él. Era la madrugada del lunes, habían dejado irse la tarde y la noche del domingo, leyendo, escuchando discos, levantándose alternativamente para calentar café o cebar mate. Al final de un cuarteto de Haydn la Maga se había dormido y Oliveira, sin ganas de seguir escuchando, desenchufó el tocadiscos desde la cama; el disco siguió girando unas pocas vueltas, ya sin que ningún sonido brotara del parlante. No sabía por qué pero esa inercia estúpida lo había hecho pensar en los movimientos aparentemente inútiles de algunos insectos, de algunos niños. No podía dormir, fumaba mirando la ventana abierta, la bohardilla donde a veces un violinista con joroba estudiaba hasta muy tarde. No hacía calor, pero el cuerpo de la Maga le calentaba la pierna y el flanco derecho; se apartó poco a poco, pensó que la noche iba a ser larga.

Se sentía muy bien, como siempre que la Maga y él habían conseguido llegar al final de un encuentro sin chocar y sin exasperarse. Le importaba muy poco la carta de su hermano, rotundo abogado rosarino que producía cuatro pliegos de papel avión acerca de los deberes filiales y ciudadanos malbaratados por Oliveira. La carta era una verdadera delicia y ya la había fijado con scotch tape en la pared para que la saborearan sus amigos. Lo único importante era la confirmación de un envío de dinero por la bolsa negra, que su hermano llamaba delicadamente «el comisionista». Oliveira pensó que podría comprar unos libros que andaba queriendo leer, y que le daría tres mil francos a la Maga para que hiciese lo que le diera la gana, probablemente comprar un elefante de felpa de tamaño casi natural para estupefacción de Rocamadour. Por la mañana tendría que ir a lo del viejo Trouille y ponerle al día la correspondencia con Latinoamérica. Salir, hacer, poner al día, no eran cosas que ayudaran a dormirse. Poner al día, vaya expresión. Hacer. Hacer algo, hacer el bien, hacer pis, hacer tiempo, la acción en todas sus barajas. Pero detrás de toda acción había una protesta, porque todo hacer significaba salir de para llegar a, o mover algo para que estuviera aquí y no allí, o entrar en esa casa en vez de no entrar o entrar en la de al lado, es decir que en todo acto había la admisión de una carencia, de algo no hecho todavía y que era posible hacer, la protesta tácita frente a la continua evidencia de la falta, de la merma, de la parvedad del presente. Creer que la acción podía colmar, o que la suma de las acciones podía realmente equivaler a una vida digna de este nombre, era una ilusión de moralista. Valía más renunciar, porque la renuncia a la acción era la protesta misma y no su máscara. Oliveira encendió otro cigarrillo, y su mínimo hacer lo obligó a sonreírse irónicamente y a tomarse el pelo en el acto mismo. Poco le importaban los análisis superficiales, casi siempre viciados por la distracción y las trampas filológicas. Lo único cierto era el peso en la boca del estómago, la sospecha física de que algo no andaba bien, de que casi nunca había andado bien. No era ni siquiera un problema, sino haberse negado desde temprano a las mentiras colectivas o a la soledad rencorosa del que se pone a estudiar los isótopos radiactivos o la presidencia de Bartolomé Mitre. Si algo había elegido desde joven era no defenderse mediante la rápida y ansiosa acumulación de una «cultura», truco por excelencia de la clase media argentina para hurtar el cuerpo a la realidad nacional y a cualquier otra, y creerse a salvo del vacío que la rodeaba. Tal vez gracias a esa especie de fiaca sistemática, como la definía su camarada Traveler, se había librado de ingresar en ese orden fariseo (en el que militaban muchos amigos suyos, en general de buena fe porque la cosa era posible, había ejemplos), que esquivaba el fondo de los problemas mediante una especialización de cualquier orden, cuyo ejercicio confería irónicamente las más altas ejecutorias de argentinidad. Por lo demás le parecía tramposo y fácil mezclar problemas históricos como el ser argentino o esquimal, con problemas como el de la acción o la renuncia. Había vivido lo suficiente para sospechar eso que, pegado a las narices de cualquiera, se le escapa con la mayor frecuencia: el peso del sujeto en la noción del objeto. La Maga era de las pocas que no olvidaban jamás que la cara de un tipo influía siempre en la idea que pudiera hacerse del comunismo o la civilización cretomicénica, y que la forma de sus manos estaba presente en lo que su dueño pudiera sentir frente a Ghirlandaio o Dostoievski. Por eso Oliveira tendía a admitir que su grupo sanguíneo, el hecho de haber pasado la infancia rodeado de tíos majestuosos, unos amores contrariados en la adolescencia y una facilidad para la astenia podían ser factores de primer orden en su cosmovisión. Era clase media, era porteño, era colegio nacional, y esas cosas no se arreglan así nomás. Lo malo estaba en que a fuerza de temer la excesiva localización de los puntos de vista, había terminado por pesar y hasta aceptar demasiado el sí y el no de todo, a mirar desde el fiel los platillos de la balanza. En París todo le era Buenos Aires y viceversa; en lo más ahincado del amor padecía y acataba la pérdida y el olvido. Actitud perniciosamente cómoda y hasta fácil a poco que se volviera un reflejo y una técnica; la lucidez terrible del paralítico, la ceguera del atleta perfectamente estúpido. Se empieza a andar por la vida con el paso pachorriento del filósofo y del clochard, reduciendo cada vez más los gestos vitales al mero instinto de conservación, al ejercicio de una conciencia más atenta a no dejarse engañar que a aprehender la verdad. Quietismo laico, ataraxia moderada, atenta desatención. Lo importante para Oliveira era asistir sin desmayo al espectáculo de esa parcelación Tupac-Amarú, no incurrir en el pobre egocentrismo (criollicentrismo, suburcentrismo, cultucentrismo, folklocentrismo) que cotidianamente se proclamaba en torno a él bajo todas las formas posibles. A los diez años, una tarde de tíos y pontificantes homilías históricopolíticas a la sombra de unos paraísos, había manifestado tímidamente su primera reacción contra el tan hispanoitaloargentino «¡Se lo digo yo!», acompañado de un puñetazo rotundo que debía servir de ratificación iracunda. Glielo dico io! ¡Se lo digo yo, carajo! Ese yo, había alcanzado a pensar Oliveira, ¿qué valor probatorio tenía? El yo de los grandes, ¿qué omnisciencia conjugaba? A los quince años se había enterado del «sólo sé que no sé nada»; la cicuta concomitante le había parecido inevitable, no se desafía a la gente en esa forma, se lo digo yo. Más tarde le hizo gracia comprobar cómo en las formas superiores de cultura el peso de las autoridades y las influencias, la confianza que dan las buenas lecturas y la inteligencia, producían también su «se lo digo yo» finamente disimulado, incluso para el que lo profería: ahora se sucedían los «siempre he creído», «si de algo estoy seguro», «es evidente que», casi nunca compensados por una apreciación desapasionada del punto de vista opuesto. Como si la especie velara en el individuo para no dejarlo avanzar demasiado por el camino de la tolerancia, la duda inteligente, el vaivén sentimental. En un punto dado nacía el callo, la esclerosis, la definición: o negro o blanco, radical o conservador, homosexual o heterosexual, figurativo o abstracto, San Lorenzo o Boca Juniors, carne o verduras, los negocios o la poesía. Y estaba bien, porque la especie no podía fiarse de tipos como Oliveira; la carta de su hermano era exactamente la expresión de esa repulsa.

«Lo malo de todo esto», pensó, «es que desemboca inevitablemente en el animula vagula blandula. ¿Qué hacer? Con esta pregunta empecé a no dormir. Oblomov, cosa facciamo? Las grandes voces de la Historia instan a la acción: Hamlet, revenge! ¿Nos vengamos, Hamlet, o tranquilamente Chippendale y zapatillas y un buen fuego? El sirio, después de todo, elogió escandalosamente a Marta, es sabido. ¿Das la batalla, Arjuna? No podés negar los valores, rey indeciso. La lucha por la lucha misma, vivir peligrosamente, pensá en Mario el Epicúreo, en Richard Hillary, en Kyo, en T. E. Lawrence... Felices los que eligen, los que aceptan ser elegidos, los hermosos héroes, los hermosos santos, los escapistas perfectos».

Quizá. ¿Por qué no? Pero también podía ser que su punto de vista fuera el de la zorra mirando las uvas. Y también podía ser que tuviese razón, pero una razón mezquina y lamentable, una razón de hormiga contra cigarra. Si la lucidez desembocaba en la inacción, ¿no se volvía sospechosa, no encubría una forma particularmente diabólica de ceguera? La estupidez del héroe militar que salta con el polvorín, Cabral soldado heroico cubriéndose de gloria, insinuaban quizá una supervisión, un instantáneo asomarse a algo absoluto, por fuera de toda conciencia (no se le pide eso a un sargento), frente a lo cual la clarividencia ordinaria, la lucidez de gabinete, de tres de la mañana en la cama y en mitad de un cigarrillo, eran menos eficaces que las de un topo.

Le habló de todo eso a la Maga, que se había despertado y se acurrucaba contra él maullando soñolienta. La Maga abrió los ojos, se quedó pensando.

-Vos no podrías -dijo-. Vos pensás demasiado antes de hacer nada.

-Parto del principio de que la reflexión debe preceder a la acción, bobalina.

-Partís del principio - dijo la Maga-. Qué complicado. Vos sos como un testigo, sos el que va al museo y mira los cuadros. Quiero decir que los cuadros están ahí y vos en el museo, cerca y lejos al mismo tiempo. Yo soy un cuadro, Rocamadour es un cuadro. Etienne es un cuadro, esta pieza es un cuadro. Vos creés que estás en esta pieza pero no estás. Vos estás mirando la pieza, no estás en la pieza.

-Esta chica lo dejaría verde a Santo Tomás - dijo Oliveira.

-¿Por qué Santo Tomás? -dijo la Maga-. ¿Ese idiota que quería ver para creer?

-Sí, querida -dijo Oliveira, pensando que en el fondo la Maga había embocado el verdadero santo. Feliz de ella que podía creer sin ver, que formaba cuerpo con la duración, el continuo de la vida. Feliz de ella que estaba dentro de la pieza, que tenía derecho de ciudad en todo lo que tocaba y convivía, pez río abajo, hoja en el árbol, nube en el cielo, imagen en el poema. Pez, hoja, nube, imagen: exactamente eso, a menos que...


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Rayuela - Julio Cortázar: Capítulo 4


sábado, 3 de outubro de 2015

Histórias de avoinha: somos um acampamento militar


Ensaio 63B – 2ª edição 1ª reimpressão


baitasar




Sinhô Padre...

aquele chamado manso não deu aviso de importância nem parecia ter risco de nada, mas foi o começo de uma guerra civil. Não é logo, é mais adiante. Mas é inevitável como o vento. Basta conhecer verdadeiramente os homens. Uma luta está se soltando das mãos de homens cautelosos e caindo no colo dos imprudentes. Um vento de matar e morrer. Jovens e velhos. E mulheres de solidão. Esperando homens que jamais voltam. Vestidas de luto escutando o vento. As lágrimas salgando os pés. Depois do seu início e da primeira morte não tem como saber quando acaba nem como termina. Não tem como saber o que voltará. Não é uma brincadeira. Todos sabemos que teremos muitas lágrimas para cada desaparecido do corpo presente. A cancha da luta receberá o nome de campo sagrado. Hipocrisia. Um campo de simulação, traição e desesperança. É o lugar da maldade vestida de enganação. Declamaremos versos das mortes de homens esfarrapados com a dignidade de cavaleiros. Mortes honradas. Destroços perambulando sobre escombros humanos. Vidas que não honramos. Pedaços arrancados de viúvas e filhos que nunca nascerão. E a solidão do luto apodrece e fede para sempre no campo sagrado da morte com honra. Homens que não voltam porque desmancham no campo da honra. O campo da morte. Não tem conversação. O lugar-comum de matar quem está pela frente. Em nome da honra sem dó nem piedade. Resigne-se e mate. Não fuja. Amoleça e morra. Não corra. Cortar. Furar. Acertar. Enfiar. Afogar a terra com o sangue derramado do inimigo. Lanças. Adagas. Canhões. Espadas. Bodes estraçalhados. Esfarrapados. O silêncio da morte. A conversa dos corvos com a carne desarranjada. Estragando. Arranque-se a língua do poeta que canta a honra de quem arranca os pedaços que jamais voltam. A guerra é macabra. O ódio é macilento. A raiva é ensinada pela má-criação

Sim...

quando o sinhô respondeu não sabia que essa maldição descontrolada de matar e morrer estava começando. Afinal, o seu trabalho de lugar-tenente é nos convencer que é melhor rezar. É bom rezar. É importante rezar. Quisera que as palavras evocadas ou sussurradas nas rezas fossem de agradecimento. Ao falar, porém, o seu rebanho mostra uma prática oposta. Egoísta. Enfadonha de tão egoísta. Astutos. As loucuras fortificam, aqui e ali, dobram com ódio e medo as resistências prudentes das pessoas. O egoísmo e a ganância  soltam suas amarras do bom senso, perambulam de mãos dadas na villa. Companheirismo de adesão entre os compadres que saem juntos para matar. A vida de um depende da vida do outro. O noticiarista apenas fez soar o alarme com aquela pergunta despretenciosa

O que o sinhô tem para nos dizer sobre o imposto em benefício da igreja?

pronto, foi dado o alarme. O sinhô não conseguiu responder. Não lhe deixaram. Mas deu para perceber o seu aborrecimento. As assombrações e os caprichos escondidos na loja da irmandade se libertaram. Os logistas explodiam como balões de xingamentos. Infelizes. Descuidados. Arrogantes. Insensatos. Gritavam e mostravam as palavras gritadas com o gosto frio do ódio e da raiva aprendida. Pena que a solidariedade em cima da carreta, na paleteada, no jogo de bocha, na roda de chimarrão não é coisa de bacuri. Jogo do osso. É de pequeno que se entorta o pepino

Outro imposto, não!

no meu feitio de ver, o sinhô estava do lado certo, o lado de construir a obra santa. E com o dinheiro dos fiéis. Acho justo. Eis um princípio excelente. Ser justo. Justiça justa.  A justiça é justa e respeitada quando é para todos. Mas nós sabemos que a justiça depende mais da pólvora do que dos livros. Até que o sinhô tentou esclarecer com um entendimento amistoso. O defeito nessa hora foi a sua fala mais mansa que a oportunidade do esclarecimento. O sinhô demorou para endurecer a voz

Esse imposto não é em benefício da igreja. É para a construção da nova igreja. É em benefício dos cordeiros de Deus. A pergunta do Noticiarista não foi bem formulada. Não sei qual foi a sua intenção. Não é ajuda que vai ficar para sempre, termina com o acabamento da obra. E faço questão do consentimento de vosmecês.

as palavras do sinhô não foram ouvidas, os bodes continuavam cheios de condenação e azedume. Bode é bode e cordeiro é cordeiro. Não era conversa, mas uma desconversa penosa que precisa ser recuperada. Confesso ao sinhô que duvidei da sua competência para lidar com o estouro da tertúlia de bodes

Nada temos contra a igreja, mas mais imposto, não!

não falavam com bondade, a lógica da irmandade se recusa acabar com a fome ou subir as paredes da obra com seu dinheiro. Tanto faz se tem ou não fome na villa. Não tem diferença. o seu discurso intimida. Abominam qualquer conta a ser paga se não for em interesse próprio

Não será aprovado pela Irmandade! Não passa! É injustificável!

zumbiam

Não queremos outra igreja. As famílias de respeito e boa índole da Villa já têm a sua igreja. Cobre dessa gentalha comum e sem gosto. Faça essa sua outra igreja com o dinheiro deles.

zelavam

Ou faça mais horários de missa. Reze mais missas!

zoavam

Isso, a vereança pode votar uma lei estabelecendo os novos atendimentos e quem pode comparecer nos horários aprovados.

a lógica da bondade sem gritos

Mais imposto, nunca!

o mais exaltado engasgou. Foi socorrido pelo sinhô, o padre lembra? Um bom tapa e duas sacudidas. Caso o sinhô padre não se zangue, gostaria de saber se aquele tapa nas costas foi de salvação ou acusação

Chega chega, obrigado obrigado. Lutaremos até à morte! Não é pessoal, sinhô Padre.

mentira de homens e mulheres que lutam até à morte sem poupar vidas. É pessoal, sim. Hienas rondam em bando a carniça, disputam como abutres o despojo da luta. É pessoal e coerente com a prática do palavreado dos bodes

Não iremos pagar essa conta! Chega!

mais fingimento, nunca pagamos ou pagaremos conta alguma. Mas sempre impuseram suas condições. Eu também

Calma, sinhô Duque dos Moinhos de Vento.

Qual é o seu limite, Padre?

bem, chegou a hora do acusado falar. O sinhô foi chamado. E precisou sair debaixo do vestido de viúvo para o bem ou para o mal dos gritos. Até que o sinhô tentou, mas o seu aliado não se apresentou. Acho que a ideia é quanto menos conhecerem o seu Comandante melhor rezam

Que Deus abençoe a vida de todos. E que essa conta a mais seja o instrumento para o milagre de Deus nas vossas vidas. Não olheis para o dinheiro como um fim, mas a oportunidade da manifestação da Glória de Deus!

cada um com as suas armas, o seu deserto e os seus costumes. A sua digestão é o que vosmecê come ou reza

Chega!

Cuidado, sinhô Duque...

o padre não parecia menos disposto para as conversas, mas acho que acertou quando subiu o tom das palavras, tem vez que o palavreado precisa ser carregado com dureza, Não desagradeça ao Sinhô Deus, ele continua fazendo parte da Villa, cuidando de todos que amamos.

os rostos amáveis da degola do bode desapareceram, o duque moinhos de vento subiu ainda mais o tom da desconversa, os dentes rangiam, achei que fosse precisar dos seus tapas nas costas, O quê? Ameaçais todos aqui? Nossas famílias foram ameaçadas?

sem um passo atrás, o sinhô reafirmou as regras e as vontades divinas, A Igreja é Deus e enquanto viveres da Casa de Deus obedecerás as regras de Deus. Quando tiveres tua própria casa estabelecerás tuas próprias leis. Na Casa de Deus não governa o Imperador nem o Governador Presidente da Província. Somos irmãos pela graça de Deus e seu Filho que morreu na cruz para nossa salvação. Eu aceitei o seu chamado e o privilégio da árdua tarefa de conduzir o seu rebanho de ovelhas...

Bodes, sinhô Padre. Rebanho de bodes!

Como queriam. Eu aceitei o privilégio e a tarefa de conduzir os bodes do Sinhô, através deste mundo imundo de pecados e despudor hipócrita. Adquiri assim, as obrigações de pai em nome do nosso único Deus. Não posso ser amigo e complascente nem posso me permitir conversa de comadre ou de jogar fora, ou de pescador, ou fiada, ou mole para boi dormir, ou aquela conversa do tipo que vai e vem, ou com as paredes, ou com a garrafa, muito menos com o travesseiro, sou o pai em nome do Pai Filho e Espírito Santo. E isso é mais importante que ser amigo. Só temos um Deus, amigos podemos ter muitos. Mas Deus é um só. Na casa do pai se faz o que o pai diz, não contestamos nem disputamos sua autoridade porque tudo que eu mando, não sou eu, mas o amor do Deus que é Pai. Poderá ser difícil para vocês, mas assim será. Acreditem na misericórdia e na palavra de Deus. Confiem no seu amor.

o sinhô retomou o seu poder, pelo menos, parte dele. O magistrado tomou a palavra antes que a temática fosse além da trama aceitável, o sinhô tava com empolgação de pai de tudo. Ele precisava lhe colocar um freio e fez uma generalização, não podia lhe esvaziar da política. Mas precisava lembrar a favor de quem e do quê, portanto, contra quem e contra o quê precisamos lutar e rezar, Cavalheiros! Sinhô Padre! Quero lembrar que estamos reunidos para a cerimônia do batismo de mais um bode. E ele já está no meio de nós. Rejubilemos, nós que lutamos ao lado da benquerença. E parem com o descaso e o desrespeito para conversarmos sobre os donativos da nossa igreja. Não é admissível que nossa Villa não tenha outra Casa de Deus com o porte da nossa matriz. Diga-se, a bem da verdade, ela já não comporta todos na domingueira. Não gostaria de lembrar, mas é bom não esquecermos que já tivemos caso de muito desconforto com a falta de assentos reservados para alguns vereadores da Câmara. Mui gente, mui misturança. Vamos convencer os outros das nossas evidentes boas intenções. O Perjuro e o Noticiarista ficarão encarregados da campanha dos esclarecimentos. Afinal, não é essa a função informativa do Noticiarista com o seu pequeno impresso O Realista? Ele é pago por esta associação para informar e convencer a gente valorosa da Villa sobre as nossas boas intenções. Ideias e sentimentos em que todos precisam acreditar e defender e agir em nosso nome. Não esqueçam que a história que existe e importa são os acontecimentos que construímos pela nossa continuidade. Nossas crianças precisam da nossa verdade e o reconhecimento do óbvio, somos a intenção de quem tem o poder.

o pensamento sai e volta a esmo, às vezes é puxado pelo acaso, outras é empurrado sem rumo, encilhado nas águas do lembramento sem fim. É da vida que as coisas da vida sejam com animação ou assombração. As coisas da morte não têm lembrança. Os espíritos não têm lembrança, eles são as lembranças. Não é fácil saber quando destoamos das lembranças. É mais fácil quando a mentira se torna verdade. Procuro evitar a monotonia de escutar e falar as mesmas coisas. Embrabecido. Gosto de negociar. O padre gosta de vigiar e perdoar. É bom variar a coleção de cura com as lembranças dos espíritos. Eles podem ser amparo ou cachaça, nossa dominação está nisso

O quê o Pensavento escuta tão parado com as vistas no rio?

o aconseiadô acordô das preocupação, ele tava com o siô padre na frente e dentro da caixa dos pensamento, voava nas lembrança da reunião da irmandade na otra noite: como as borboleta voa na flô do jardim enflorado com munta cô e perfume. Esvoando. As lembrança indo e voltando

Muito barulho, sinhô Padre. Esse ofício de aconselhador me trás a obrigação de lembrar das conversas e acordos feitos, bem como, saber das outras confabulações escondidas. Traições. Muitas vezes me falta audição, mas não posso me entregar como se não houvesse o depois.

Sempre temos o depois, meu amigo. Entendo a sua preocupação. Temos ofícios parecidos. Mesmo quando o antes não existe mais, não posso esquecer que existiu. O pecado sempre me chega no passado. Algo que existiu e pode continuar nas conversas do pensamento com bisbilhotice, sem compromisso, com exagero, bazófia, entediante, sem solução final, embriagado, para si mesmo, poucos procuram refletir melhor pesando sua responsabilidade. Sem o medo temos a corrupção das boas intenções, o pecado vem antes da mordida

Ele é premeditado como uma técnica? Podemos reconhecer, à primeira vista?

Todos somos culpados.

os dois continuava parado nas borda das água, elas vinha e ia, nunca desistia de chegá e partí. Uma depois a otra. As veiz braba, otras mansa, Padre, somos bons em matar. E não queremos morrer. Somos melhores em embolsar do que oferecer. Quem somos, afinal?

Egoístas, meu amigo. Humanos sem humanidade. Ainda precisamos conceber nossa humanidade. Tudo o que oferecemos só o fazemos porque desejamos a recompensa.

E quando o outro nada tem além da vida para nos oferecer?

Ele paga com a vida. Pegamos o que dizemos que nos pertence. E quase sempre não nos pertence. A vida do outro não nos pertence. Ela pertence à Deus. Somos a indiferença com as mãos nos bolsos. Ordenamos grandes ordens inúteis. Testamos a obediência.

o siô é santo
no reino do pai
o siô é santo
da virgi santa
no reino do pai
o fiô é santo
o defunto da maria
depois de morto
o espritu subido
rei seria

a última renião da irmandade não foi um bom sinal, o padre deve lembrar dos acontecimentos. Os estancieiros do charque e do couro não conseguiam acerto de qualidade com o governo imperial. Os mandantes da villa estávamos reunidos para concentração nos trabalhos de governança. Já era coisa passada a festa para receber com braços abertos o conde da hora e o seu compromisso de bode com as coisas de comportamento e modos de educação dos associados e irmãos. Todos da mesma raça: bode é uma raça de bicho de estimação. Festa concorrida e regada com sangue de bode e vinho. Eu prefiro vinho, o padre também. Beber sangue é coisa de filho-da-puta! Desculpe, padre

os associados estabelecemos e ajeitamos as leis que não andam ou não dão muito certo. O padre sabe dos cuidados para fazermos leis novas. Temos leis que estão adiante dos costumes, não é lá muita coisa, e mesmo assim foi coisa aborrascada de mexer. Não são muitas. Na maioria dos casos, os costumes estão adiante das leis. Coisa mais braba de alterar. O padre sabe que em muitos casos o tamanho dos passos não pode ser maior que o comprimento das pernas nem menor que o jeito de andar. Precisa ter a justeza da necessidade dos associados. Tudo sem muita novidade. Quanto menos mexemos, melhor

a notícia nova foi o batizado desse rapaz, o tal da hora acertou um belo tiro. Foi feito conde pelo casamento com aquela mocinha, filha do conde antão, sinhá casta. Herdeira das terras da fazenda humaitá. Deitar na cama da moça deu ao rapaz posição de prestígio na villa. Assim, ele ganhou também o lugar do conde antão na confraria da paz, sossego e harmonia. A confraria é a villa que é a confraria. O que uma quer a outra também quer, o que uma não quer a outra também não quer. Foi preciso levar mais de uma ano bem cheio, desde a morte do velho antão, mas o rapaz foi chamado para ocupar o lugar do conde humaitá. A morte pega tudo e pegou o antigo posseiro das terras do caminho novo nas margens do rio. O conde antão foi o único dos grileiros da nossa serventia que acreditou naquele banhado. O padre lembra das palavras dele, terra é terra pouco importa se com muita ou pouca água. A dona casta esperou mais que o tempo do luto, depois precisou convencer o padre que o marido era homem mui leal e valoroso, o padre lembra

O amigo Pensavento está se referindo aos donativos para nossa igreja?

Se o Padre diz...

Pensavento, doação é doação, não posso virar as costas. A igreja e a Villa precisam de homens e mulheres de muita fé, desapegados da ganância e dementes de Deus.

Prontos para servirem do contrário de serem servidos: as suas palavras na domingueira.

Foi o que disse, um homem com gosto de servir sem a vontade de se servir das riquezas da Villa.

Essas mesmas palavras o Padre repetiu na domingueira seguinte, na outra seguinte, até que aconteceu o reconhecimento que faltava para o rapaz.

Pensavento, o que está dito está feito.

depois veio o batizado. O bode degolado. O sangue. O vinho. Os juramentos. E a reunião seguiu para frente, era preciso obedecer a ordem do dia. Eu entendo. Tinha os assuntos dos calçamentos, a discussão da iluminação pública, a distribuição do chão para as casas na volta da rua dos pecados, as despesas de lenha e alimentação, a nomeação do tabelião do público, judicial e notas, a abertura de um caminho para as tropas de animais, Só acho que é muita miudeza para a Irmandade examinar ou essas doações estão comprando mais que umas terrinhas no Paraíso?

O amigo Pensavento deve saber, depois que a capela-mor da igreja e os anexos consistórios foram construídos, a imagem da Nossa Senhora foi transladada para a novíssima capela. Uma cerimônia linda com acompanhamento de tropa e procissão. Passaram-se os anos e muito pouco da obra foi além. Instalou-se a Prisão Militar, recebemos a visita pastoral do bispo do Rio de Janeiro, um terreno foi doado para a construção da igreja do Rosário, ali na rua da Bandeira. E veja, a pedra fundamental já foi lançada enquanto a nossa obra avança muito pouco.

Sinhô Padre, uma saída pode ser o aumento de 20 réis da aguardente fabricada ou ampliar um tributo de 20 réis sobre cada alqueire de farinha de mandioca.

Ou os dois, Pensavento.

Pode que sim, pode que não seja preciso.

Meu amigo, vamos caminhar pelo trapiche.

o embarque e o desembarque das mercadorias tinha movimento abundante e animado. A gritaria do comércio dava cobertura para nossa conversa, Belíssima ponte d’alfândega.

Obra-prima. Não há outra em todo esse lado das águas que nos separam e protegem da Corte Portuguesa com suas vontades de continuar a nos subjulgar.

Vinte e quatro pilares de cantaria pelo rio adentro.

Isso mesmo. Um avanço para o desembarque tanto de iates e sumacas com uma carreira de 325 palmos de comprido e 30 de largo.

Sem dúvida, uma bela obra defronte da Casa d’Alfândega.

O amigo acredita que a vereança aprova o aumento destes tributos?

parei meus passos, um negro com um saco de açúcar nas costas me obrigou a parar. O padre parou-se também

É coisa que se ajeita. É uma pena que não temos sol em abundância nas terras da beirada do mar. É uma lástima que não construímos nossos engenhos nem plantamos nossa cana-de-açúcar. Negros temos em abundância.

Pensavento, essa não é a vocação desta terra. Não maltratamos nossos negros. Nos basta os negócios com o charque, o couro e o contrabando de gado.

E a guerra!

É o preço da violência contra os espanhóis.

Isso é assim mesmo, Padre. A apropriação da terra pelos particulares mediante o saque e a violência. Essas disputas e impugnações em torno da posse de Sacramento e das Missões. Danem-se esses castelhanos!

A consequência disto é uma terra em permanete estado de alerta com muitas forças irregulares.

o sol já estava amanhecido e aquecia além do agradável. Já se parecia como um defeito

Na verdade, o amigo sabe que o governo central aprecia esses estancieiros e seus homens. São nossas primeiras tropas de linha. Prontas para soarem o alarme de alguma invasão castelhana.

É isso, somos um acampamento militar. Além das terras que lhes é concedida, os estancieiros ocupam cargos de chefe e guardas da fronteira.

Esse é um arranjo perigoso.

O Governador sabe que os estancieiros têm exercido esse poder, na maior parte das vezes, em defesa de seus interesses particulares. É preciso constantemente contornar o choque com a autoridade dos comandantes militares que defendem os interesses do governo central na Província.


É o começo de uma guerra civil.


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quarta-feira, 30 de setembro de 2015

Teatro Pedagógico: solidão a dois. sem entendimento

Parábolas de uma Professora



solidão a dois. sem entendimento


baitasar e paulo e marko




muitas vezes, quando estou muito cansada do olho das utopias, duvido-as. vejo-as me imobilizando, impedindo-me de aceitar a realidade possível: é impossível educar para a libertação, somos aquelas que semeiam a submissão. libertação do quê? não seria melhor a rendição? incondicional. deveríamos estar envolvidas com a aprendizagem da liberdade, mas estou sentada na fórmica fria dos nossos alunos e alunas. represada. um dique de águas turvas. não sinto nada no ar. falta a fumaça do meu cigarro. espero apenas mais um repetir-me em vão. será que haverá dia em que a terra irá parar, maluca de todos, desatinada da vida sem saber para onde ir

Vamos sentando, colegas. Enquanto todas se acomodam escrevo no quadro a pauta da reunião de hoje.

assim, está quase iniciando a tão esperada reunião pedagógica da semana. estou insuportável. espero que o altíssimo esteja suportável

Acemira, senta aqui.

a ofélia chama o esquadrão de demolição para abancar o inconfessável. não vou com a cara dela nem ela com a minha. cague-se

Cabayba...

diz-se que este é um grupinho de peso não pelo excesso de tecido adiposo. acho uma maldade desnecessária. mas por sua capacidade de atravessar a vida caminhando solitariamente. não se incomodam com olhares ou resmungos e só gostam quando se faz o que elas querem. eu as chamaria de achacadoras, é um gostar temporário. interesseiro. que se transforma em um não gostar, na primeira negativa às suas pequenas vontades efêmeras, veleidades e doençaria de bonecas

Gurias, o que temos para hoje?

a voz doce da acemira não permite que se adivinhe o que está por vir. ela me parece uma defunta egoísta. não importa o que você diga ou reze ela está morta e quer morrer todos na sua volta. senta nas cadeiras de fórmica verde

O cavaleiro solitário está colocando a pauta no quadro. Nosso chefe do pequeno exército de homens que mandam lá fora e aqui dentro querem repetir. Patético.

elas se revezam, essa foi a cabayba com sua voz rouca de gritar com seus alunos: eu não tem cara de idiota. exigindo silêncio. diga-se, a bem da verdade, em muitas vezes seus gritos resolvem. ela consegue a atenção da criançada. xingamentos educam ou deseducam

Espero que não me venha com uma reunião muito longa. Preciso buscar as crianças no colégio.

acemira e as vizinhas de fórmica verde e dura e fria

Acemira, teus filhos continuam naquele colégio de padre...

Não é colégio de padre, Ofélia, são jesuítas.

corrige-a com seus encontrões verbais, deixa transparecer que não teve uma meia-tarde muito fácil na sala de aula. perdeu a paciência, a sua menor virtude. não está disponível e acessível, mas por seu lado, a ofélia não tem muito aprimorada sua sensibilidade para perceber a dor e o humor das pessoas. continua por conta e risco

É um horror o que gastamos com o colégio das crianças: mensalidades, uniformes, folhas, lápis, caneta gel, livros, taxas de ACPM, passeios, sem falar das reuniões... aja tempo para tudo.

Por que não os coloca numa escola pública?

essa é uma boa pergunta. o marko faz uma pergunta óbvia. ele está em pé e aparece com a ventania que chega inesperada, janelas e portas batendo, todos correndo apressados e com medo e sentindo o desprazer do vento em seu rosto. os ventos preferem ficar lá fora. acho que vai chover. ele senta na fileira de cadeiras do meio, ao lado da ofélia. esse gosta do perigo

Chegou o brincalhão, bobão útil.

ninguém ri. ela continua, Não coloco meus filhos nesta bagunça, nem que a vaca venha a tossir e gritar au, au. Onde já se viu, aqui o aluno passa porque tem que avançar, e pronto. E o vestibular? Vou continuar pagando faculdade particular? Tenha dó! Quero meus filhos na urguis. A mensalidade das particulares tá demais. Já chega que não consigo me livrar do salário da empregada, fundo 13º 1/3 férias

a acemira parece ter acordado de seu torpor vespertino, pronta para o combate

A Acemira está podendo...

Isso se chama renda familiar, Jorge. Não tem nada que ver minhas crianças em escola pública. As coisas são o que são, outras parecem o que não são e...

continua uma acemira já decidida atacar de frente o seu opositor. caminha num chão conhecido. perambula sem destino pelo pavimento rasteiro do vulgar. classifica as pessoas em seres inferiores e humanos superiores. porém, cuida muito do meio ambiente, seu habitat serviçal, como cuida dos inferiores que lhe têm serventia na cozinha, na fábrica, na escola, na limpeza das ruas, na higiene dos banheiros, das salas de aula, do pátio escolar. finge que ama. só assim ela consegue desejar. nunca caminha junto dos pedreiros que constroem paredes e metalúrgicos que transformam pedra em aço. nem senta nem escuta seres inferiores

Eis o grande mistério dos seres humanos que se vangloriam da diversidade de pensamento e comportamento, mas têm uma dificuldade imensa em produzir caminhos comuns, nas diferentes maneiras de ser na vida e do querer viver.

Somos todos diferentes, Marko.

Concordo, Acemira. Todos somos diferentes, mas não podemos diferir do senso comum. Quanto mais normais, mais nossas loucuras permanecem escondidas. Submersas em águas escuras, sem nenhuma luz além daquela que permitimos através do nosso olho saudável. A pureza é nosso pecado. O medo a nossa menor virtude. Precisamos deixar de ter sempre razão, nossas certezas nos levam a uma solidão a dois, sem entendimento. Perdemos o desejo pelo um. E o um pelo outro.

Cansei de morrer todos os dias um pouquinho.

Acemira, esse morrer em silêncio não vai nos salvar. Não podemos ser salvos da morte, mas nossa voz pode nos salvar dessa inconstância em que mergulharmos pelo individualismo e fatalismo. Precisamos voltar no tempo de sermos aprendizes. Parar de acusar. Xingar. Assim, morrermos antes da morte. Deixamos de saber quem somos juntos. No coletivo. E nos incomodamos com os trejeitos baseados nos princípios da soberania popular, da distribuição eqüitativa do poder. Não pertencemos às classes populares, ou não queremos. Negamo-nos no povo, rejeitamos o proletariado. Queremos a burguesia, mas somos assalariados. Estudamos tanto.

O comunistinha se soltou...

Somos os seus professores, o marko interrompe a acemira suave e decididamente. ele a deixa procurando o próprio pensamento. acho que não o encontra tão cedo, Permanecemos uma classe social que diz educar o pobre: alunos e alunas das classes populares, apenas para avançar socialmente na opressão do ter mais, consumindo a si mesmo. Não seremos mais e melhores comprando.

Marko!

ele se vira na direção da abigail, sorri. ela está sentada junto com o professor adail e a lélia, no fundo da sala, mais a frente está sentado o samuel e as professoras fernanda maura, elisa, desirée e lia, os demais colegas ainda se acomodam, enquanto entra a camilla. parece que a reunião vai começar. o marko levantou e dirige à professora acemira um sorriso de até breve. vai até a professora abigail

Posso sentar-me?

Claro.

Boa tarde. Vamos iniciar nossa reunião semanal, ao anuncio do diretor, sinto vontade de me abandonar aos sentimentos de estar no corredor, longe destas conversas que estão apenas começando. longe. as conversas que não param, pessoas que não querem ouvir. nem falar além dos cochichos. parece que acreditamos que todos os dizeres têm que se submeterem aos nossos quereres de falar e cochichar. permanecemos todo o tempo da reunião aos cochichos e segredos, dissertando contra e a favor, não importa. não nos importamos em ouvir, somos o centro, atingidas sempre e com mais intensidade pelas ondas sísmicas provocadas pelas hordas das salas de aula, mas temos colegas mais suásticos, mais imolados em holocausto aos deuses da educação. alguns precisam ser educados. não basta o diploma. reclamamos quando não há reunião e lastimamos quando temos as reuniões. desolados. parecemos doentes. sofridas. não conseguimos calar para escutar os sentidos do que falamos. estamos insensíveis a nós mesmas. assim, não conseguiremos os alunos que tanto queremos. alunos menos alienados e extravagantes, mais lúcidos. por onde andam os deuses da chuva e trovões? e até quando iremos competir com os professores e professoras que seríamos? cansamos do que seríamos? a juventude que tivemos se desfez em medíocres possibilidades? aqui, com as cócoras abancadas nas fórmicas verdes e duras, meus demônios não respondem



chegamos em conta gotas, espremidos, apequenadas, não nos tomamos conta, A gente pode sentar em qualquer um, esse que diz a pergunta de modo solene, sem atrevimento, invariavelmente, está vestindo a camiseta do time de futebol do seu assonsado coração. sofre, torce, dobra, entorta e diz que morre pelo seu time. acredito. ele acredita ser feliz com a bola embaixo do braço e gritos copiados da guerra intestina. está sempre nos convidando para um pequeno jogo. não se desvia deste mundinho redondo de machos e lágrimas e sorrisos misturado às idéias fixas dos palavrões, xingamentos, apedrejamentos e mortes. avança com insistência entre os mundos destrutivos dos amigos ou inimigos. jogam e jogam até que suam amortecidos e cheirando ruim. sentem-se estrelas magníficas no seu pequeno brilho escondido, continuam invisíveis. seu vigor vem moldado em aparência numa tosse de vulcão. durante o jogo estão mortos. nenhuma serventia, apenas o uso da emoção possuída pela bola. depois, é a ruína ou o apogeu. sinceramente, não me sinto atraída, principalmente, depois de quinze minutos de correria atrás da bola, Vocês precisam mais do banho do que dos livros e das letras, A sala de aula fica insuportável. estão mudos de surdos. entram. jovens guerreiros. nada a fazer, por enquanto. vivo num mundo de homens, Professor Abá, isto é muito complicado, reclama uma colega em pé à porta. coitada, está assustada e, na dúvida, fica com um pé no corredor e o outro nos computadores. cabelos brancos, desalinhados, olhos arregalados, assustados e desconfiados. fica ali, como se o mundo estivesse parando, mas ela não pode sair, por aí, correndo, e aos pulos avisar feliz, O mundo acabou, esse mundo de escravos e senhores acabou. E vai começar de novo, recomeçar, Haverá segunda época, exame de recuperação, pergunta o colega que já rodou cinco vezes na mesma série. não o conheço pelo nome. gosto da ideia de um outro mundo. eu mesma me animaria com os proclames, anunciando em voz bem alta, Chegará o dia dos pobres e desvalidos, o dia do reino prometido se bastou de ir embora, a alegria e o prazer do fim dos tempos veio nos trazer o alimento que nos fora reservado, porque negado em vida. havia demorado o cacete esse dia de valimento e muitos já haviam se ido pra terra dos pés juntos de tão doentinhos e magrinhos, amiudados de desesperança. mas, finalmente, aconteceria o nosso amanhecer e com o dedo em riste continuaríamos, Para aqueles que crêem nada há de faltar, digam meu Nome pronunciado em voz alta, curvem os olhos, pois atingimos o prestígio, perante a opinião das outras almas, agora também somos pequenas burguesas no reino celestial. sonha com privilégios. sonho com direitos atendidos. eis nossa recheada quimera de consumo atendida, pele macia e as rugas nem mais tarde, se é que existem rugas no paraíso, No reino prometido não deve haver rugas, virgens, fungos, sífilis, preconceitos, infâmia, inveja, estupro, intrigas, falsidades, nenhum jogo de poder e sedução, mas o prazer permanente, o beijo quente, o toque das mãos, a permanência do olhar que desnuda, a tua língua molhada e quente. não crio expectativas, mas é incrível como consegues me surpreender. está mistura louca de mãos, bocas, corpos, sensações, prazeres, gozos diferentes toda vez, o paraíso é uma delícia, Será que por lá se usa calcinha, Um grande final feliz. viajar pelos domínios do paraíso, descobrir nestas viagens o prazer de existir no amor, nos teus olhos de brilho e desejo, mesmo o corpo gemendo na longa espera, enquanto me abraças e entras em mim, sou da felicidade, dos banhos sem fim entre ondas de azul, Nunca mais irei calar por desalento, O mundo prometido será dos desprotegidos
 



____________________________

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Teatro Pedagógico: general
Parábolas de uma Professora

Auto-ajuda: Bukowski

Henry Charles Bukowski Jr 



foi um poeta, contista e romancista estadunidense nascido nos bares cabarés sarjetas bancos de praça corridas de cavalo

trechos de poemas...




então queres ser um escritor?

(Tradução: Manuel A. Domingos)

se não sai de ti a explodir
apesar de tudo,
não o faças.
a menos que saia sem perguntar do teu
coração, da tua cabeça, da tua boca
das tuas entranhas,
não o faças.
se tens que estar horas sentado
a olhar para um ecrã de computador
ou curvado sobre a tua
máquina de escrever
procurando as palavras,
não o faças.
se o fazes por dinheiro ou
fama,
não o faças.
se o fazes para teres
mulheres na tua cama,
não o faças.
se tens que te sentar e
reescrever uma e outra vez,
não o faças.
se dá trabalho só pensar em fazê-lo,
não o faças.
se tentas escrever como outros escreveram,
não o faças.

se tens que esperar para que saia de ti
a gritar,
então espera pacientemente.
se nunca sair de ti a gritar,
faz outra coisa.

se tens que o ler primeiro à tua mulher
ou namorada ou namorado
ou pais ou a quem quer que seja,
não estás preparado.

não sejas como muitos escritores,
não sejas como milhares de
pessoas que se consideram escritores,
não sejas chato nem aborrecido e
pedante, não te consumas com auto-devoção.
as bibliotecas de todo o mundo têm
bocejado até
adormecer
com os da tua espécie.
não sejas mais um.
não o faças.
a menos que saia da
tua alma como um míssil,
a menos que o estar parado
te leve à loucura ou
ao suicídio ou homicídio,
não o faças.
a menos que o sol dentro de ti
te queime as tripas,
não o faças.

quando chegar mesmo a altura,
e se foste escolhido,
vai acontecer
por si só e continuará a acontecer
até que tu morras ou morra em ti.

não há outra alternativa.

e nunca houve.






quatro e meia da manhã

(Tradução: Jorge Wanderley)

os barulhos do mundo
com passarinhos vermelhos,
são quatro e meia da
manhã,
são sempre

quatro e meia da manhã,
e eu escuto
meus amigos:
os lixeiros
e os ladrões
e gatos sonhando com
minhocas,
e minhocas sonhando
os ossos
do meu amor,
e eu não posso dormir
e logo vai amanhecer,
os trabalhadores vão se levantar
e eles vão procurar por mim
no estaleiro
e dirão:
“ele tá bêbado de novo”,
mas eu estarei adormecido,
finalmente, no meio das garrafas e
da luz do sol,
toda a escuridão acabada,
os braços abertos como
uma cruz,
os passarinhos vermelhos
voando,
voando,
rosas se abrindo no fumo
e
como algo esfaqueado e
cicatrizando,
como 40 páginas de um romance ruim,
um sorriso bem na
minha cara de idiota.





poema nos meus 43 anos

(Tradução: Jorge Wanderley)

terminar sozinho
no túmulo de um quarto
sem cigarros
nem bebida—
careca como uma lâmpada,
barrigudo,
grisalho,
e feliz por ter um quarto.
…de manhã

eles estão lá fora
ganhando dinheiro:
juízes, carpinteiros,
encanadores , médicos,
jornaleiros, guardas,
barbeiros, lavadores de carro,
dentistas, floristas,
garçonetes, cozinheiros,
motoristas de táxi…
e você se vira
para o lado pra pegar o sol
nas costas e não
direto nos olhos.






uma palavrinha sobre os fazedores de poemas rápidos e modernos

(Tradução: Jorge Wanderley)

é muito fácil parecer moderno
enquanto se é o maior idiota jamais nascido;
eu sei; eu joguei fora um material horrível
mas não tão horrível como o que leio nas revistas;
eu tenho uma honestidade interior nascida de putas e hospitais
que não me deixará fingir que sou
uma coisa que não sou —
o que seria um duplo fracasso: o fracasso de uma pessoa
na poesia
e o fracasso de uma pessoa
na vida.
e quando você falha na poesia
você erra a vida,
e quando você falha na vida
você nunca nasceu
não importa o nome que sua mãe lhe deu.
as arquibancadas estão cheias de mortos
aclamando um vencedor
esperando um número que os carregue de volta
para a vida,
mas não é tão fácil assim —
tal como no poema
se você está morto
você podia também ser enterrado
e jogar fora a máquina de escrever
e parar de se enganar com
poemas cavalos mulheres a vida:
você está entulhando a saída — portanto saia logo
e desista das
poucas preciosas

páginas.





outra cama

(Tradução: Pedro Gonzaga)

outra cama
outra mulher

mais cortinas
outro banheiro
outra cozinha

outros olhos
outro cabelo
outros
pés e dedos.

todos à procura.
a busca eterna.

você fica na cama
ela se veste para o trabalho
e você se pergunta o que aconteceu
à última
e à outra antes dela…
é tudo tão confortável —
esse fazer amor
esse dormir juntos
a suave delicadeza…

após ela sair você se levanta e usa
o banheiro dela,
é tudo tão intimidante e estranho.
você retorna para a cama e
dorme mais uma hora.

quando você vai embora é com tristeza
mas você a verá novamente
quer funcione, quer não.

você dirige até a praia e fica sentado
em seu carro. é meio-dia.

— outra cama, outras orelhas, outros
brincos, outras bocas, outros chinelos, outros
vestidos
cores, portas, números de telefone.

você foi, certa vez, suficientemente forte para viver sozinho.
para um homem beirando os sessenta você deveria ser mais
sensato.

você dá a partida no carro e engata a primeira,
pensando, vou telefonar para janie logo que chegar,
não a vejo desde sexta-feira.







Encurralado

(Tradução: Pedro Gonzaga)

bem, eles diziam que tudo terminaria
assim: velho. o talento perdido. tateando às cegas em busca
da palavra

ouvindo os passos
na escuridão, volto-me
para olhar atrás de mim…

ainda não, velho cão…
logo em breve.

agora
eles se sentam falando sobre
mim: “sim, acontece, ele já
era… é
triste…”

“ele nunca teve muito, não é
mesmo?”

“bem, não, mas agora…”

agora
eles celebram minha derrocada
em tavernas que há muito já não
frequento.

agora
bebo sozinho
junto a essa máquina que mal
funciona

enquanto as sombras assumem
formas

combato retirando-me
lentamente

agora
minha antiga promessa
definha
definha

agora
acendendo novos cigarros
servido mais
bebidas

tem sido um belo
combate

ainda
é.








terça-feira, 29 de setembro de 2015

Andres Eloy Blanco (Venezuela)

Los Poetas del Amor (31)



Canto de los hijos en marcha


Madre, si me matan,
que no venga el hombre de las sillas negras;
que no vengan todos a pasar la noche
rumiando pesares, mientras tú me lloras;
que no esté la sala con los cuatro cirios
y yo en una urna, mirando hacia arriba;
que no estén las mesas llenas de remedios,
que no esté el pañuelo cubriéndome el rostro,
que no venga el mozo con la tarjetera,
ni cuelguen las flores de los candelabros
ni estén mis hermanas llorando en la sala,
ni estés tú sentada, con tu ropa nueva.
Madre, si me matan,
que no venga el hombre de las sillas negras.

Lléname la casa de hombres y mujeres
que cuenten el último amor de su vida;
que ardan en la sala flores impetuosas,
que en dos grandes copas quemen melaleuca,
que toquen violines el sueño de Schuman;
los frascos rebosen de vino y perfumes;
que me miren todos, que se digan todos
que tengo una cara de soldado muerto.

Lléname la casa
de flores regaladas, como en una selva.
Déjame en tu cuarto, cerca de tu cama;
con mis cuatro hermanas, hagamos consejo;
tenme de la mano, tenme de los labios,
como aquella noche de mi padre muerto,
y al cabo, dormidos iremos quedando,
uno con su muerte y otro con su sueño.

Madre, si me matan,
que no venga el coche para los entierros,
con sus dos caballos gordos y pesados,
como de levita, como del Gobierno.

Que si traen caballos, traigan dos potrillos
finos de cabeza, delgados de remos,
que vayan saltando con claros relinchos,
como si apostaran cuál llega primero.
Que parezca, madre,
que voy a salirme de la caja negra
y a saltar al lomo del mejor caballo
y a volver al fuego.
Madre, si me matan,
que no venga el coche para los entierros.

Madres, si me matan,
y muero en los bosques o en mitad del llano,
pide a los soldados que te den tu muerto;
que los labradores y las labradoras
y tú y mis hermanas, derramando flores,
hasta un pueblo manso se lleven mi cuerpo;
que con unos juncos hagan angarillas,
que pongan mastranto y hojas y cayenas
y que así me lleven hasta un cementerio
con cerca de alambres y enredaderas.
Y cuando pasen los años
tráeme a mi pedazo, junto al padre muerto
y allí, que me pongan donde a ti te pongan,
en tu misma fosa y a tu lado izquierdo.
Madre, si me matan,
pide a los soldados que te den tu muerto.

Madre, si me matan, no me entierres todo,
de la herida abierta sácame una gota,
de la honda melena sácame una trenza;
cuando tengas frío, quémate en mi brasa;
cuando no respires, suelta mi tormenta.
Madre, si me matan, no me entierres todo.

Madre, si me matan,
ábreme la herida, ciérrame los ojos
y tráeme un pobre hombre de algún pobre pueblo
y esa pobre mano por la que me matan,
pónmela en la herida por la que me muero.

Llora en un pañuelo que no tenga encajes;
ponme tu pañuelo
bajo la cabeza, triste todavía
por las despedida del último sueño,
bajo la cabeza como casa sola,
densa de un perfume de inquilino muerto.

Si vienen mujeres, diles, sin sollozos:
-¡Si hablara, qué lindas cosas te diría!
Ábreme la herida, ciérrame los ojos...

Y una palabra: JUSTICIA
escriban sobre la tumba
Y un domingo, con sol afuera,
vengan la Madre y las Hermanas
y sonrían a la hermosa tumba
con nardos, violetas y helechos de agua
y hombres y mujeres del pueblo cercano
que digan mi nombre como de su casa
y alcen a los cielos cantos de victoria,
Madre, si me matan.

(Mayo de 1929)





Sor Juana Inés de la Cruz (México)



Este amoroso tormento


Este amoroso tormento
que en mi corazón se ve,
se que lo siento y no se
la causa porque lo siento

Siento una grave agonía
por lograr un devaneo,
que empieza como deseo
y para en melancolía.

y cuando con mas terneza
mi infeliz estado lloro
se que estoy triste e ignoro
la causa de mi tristeza. "

Siento un anhelo tirano
por la ocasión a que aspiro,
y cuando cerca la miro
yo misma aparto la mano.
Porque si acaso se ofrece,
después de tanto desvelo
la desazona el recelo
o el susto la desvanece.

Y si alguna vez sin susto
consigo tal posesión
(cualquiera) leve ocasión
me malogra todo el gusto.

Siento mal del mismo bien
con receloso temor
y me obliga el mismo amor
tal vez a mostrar desdén.





Juana de Ibarbourou (Uruguay)



Como la Primavera


Como una ala negra tendí mis cabellos
sobre tus rodillas.
Cerrando los ojos su olor aspiraste,
dicendome luego:
-¿Duermes sobre piedras cubiertas de musgos?
¿Con ramas de sauces te atas las trenzas?
¿ Tu almohada es de trébol? ¿Las tienes tan negras
porque acaso en ella exprimiste un zumo
retinto y espeso de moras silvestres?
¡Qué fresca y extraña fragancia te envuelve!
Hueles a arroyuelos, a tierra y a selvas.
¿Que perfume usas? Y riendo te dije:
-¡Nintuno, ninguno!
Te amo y soy joven, huelo a primavera.
Este olor que sientes es de carne firme,
de mejillas claras y de sangre nueva.
¡Te quiero y soy joven, por eso es que tengo
las mismas fragancias de la primavera!